Executive MBA 2019 y gerente general de Prieto. En esta columna, María Teresa plantea que el verdadero desafío de la inteligencia artificial va más allá de la tecnología. A partir de su experiencia en el Programa Internacional de Gobierno Corporativo y Tecnologías Inteligentes del ESE en Miami, sostiene que el factor decisivo es desarrollar un liderazgo capaz de integrar la IA a la estrategia del negocio y a la toma de decisiones, sobre la base de una cultura organizacional sólida y una visión de largo plazo.
La conversación sobre inteligencia artificial suele centrarse en la tecnología. Sin embargo, el verdadero desafío no está en el software, sino en la capacidad de las organizaciones para tomar mejores decisiones.
Esa fue una de las principales conclusiones que obtuve al participar en el Programa Internacional de Gobierno Corporativo y Tecnologías Inteligentes, dictado por el ESE, en Miami. Más que respuestas sobre herramientas o plataformas, encontré una reflexión más profunda: ¿están nuestras empresas preparadas para liderar en una era donde la tecnología avanza más rápido que los modelos tradicionales de gestión?
Durante años hemos asociado la transformación digital con la incorporación de avanzadas soluciones tecnológicas. Hoy comprendemos que la transformación real es estratégica y cultural. La inteligencia artificial no reemplaza el liderazgo; exige uno más sólido, capaz de orientar el cambio y generar valor a partir de la información.
En Prieto hemos vivido de cerca la evolución de los sistemas de información y la necesidad creciente de integrar datos y procesos para responder a entornos cada vez más dinámicos. La IA ofrece oportunidades extraordinarias para mejorar la productividad, optimizar operaciones y fortalecer la toma de decisiones, sin embargo, también obliga a revisar la forma en que gestionamos riesgos, desarrollamos talento y definimos prioridades.
Durante el programa se repitió constantemente una idea: la inteligencia artificial no corrige una mala estrategia, la amplifica. Organizaciones con procesos deficientes o datos desordenados, difícilmente obtendrán mejores resultados solo por incorporar nuevas tecnologías. La modernización comienza mucho antes de implementar una herramienta; comienza con una visión clara de futuro.
Por ello, la discusión sobre inteligencia artificial ya no puede quedar restringida a las áreas tecnológicas. Debe formar parte de la agenda de directorios y equipos ejecutivos, integrándose a la estrategia, la gestión de riesgos y las decisiones de crecimiento.
La IA representa una oportunidad histórica para América Latina y para empresas nacionales y no porque vaya a reemplazar a las personas, sino porque puede potenciar aquello que sigue siendo irreemplazable: el criterio, la experiencia, la creatividad y la capacidad humana de liderar.
El futuro no pertenecerá a quienes adopten más tecnología, sino a quienes sean capaces de convertirla en mejores decisiones.