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El Centro Trabajo y Familia realizó el Seminario “La Conciliación y el Adulto Mayor: Salud, Pensiones y Cuidado”

El objetivo fue analizar cuál es la realidad del adulto mayor en Chile y cómo enfrentan las empresa El desafío del envejecimiento en la población.

Por ESE Business School, 7 June 2017

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Con el objetivo de analizar cuál es la realidad del adulto mayor en Chile y cómo enfrentarnos como empresa al desafío del envejecimiento en la población, el Centro Trabajo y Familia del ESE Business School, realizó el seminario “La Conciliación y el Adulto Mayor: Salud, Pensiones y Cuidado”.

En esta oportunidad, la directora del Centro Trabajo y Familia, María José Bosch (ver video), presentó un estudio enfocado en el adulto analizando principalmente tres dimensiones: salud, pensiones y cuidado.

“La demografía de Chile y el mundo está cambiando, ya que la población está envejeciendo. Por una parte, a nivel mundial las expectativas de vida están aumentando, por lo que hay más población envejecida; y, por otra parte, las tasas de natalidad están disminuyendo, lo que hace que la población joven disminuya. En Chile, este proceso se está produciendo de forma acelerada, quedando poco tiempo para prepararse y adaptarse a las nuevas necesidades y realidad. El envejecimiento de la población afecta y preocupa al sistema de salud, de pensiones y para el cuidado del adulto mayor. Es por esto que es importante tomar medidas para poder enfrentar adecuadamente este fenómeno”, agregó.

Además, añadió que “actualmente observamos una pirámide invertida, que significa que hay más población envejecida que población joven. De hecho, para el año 2050, se estima que Chile será el segundo país de América Latina con mayor porcentaje de adultos mayores (30,6%), siendo solamente superado por Cuba (38,4%) y estando por sobre el promedio regional (24,9%)”.

Con respecto a la atención en salud de los abuelos, se analizó que estos requieren de cuidados diferentes al resto de la población por sus edades avanzadas, por lo que son los usuarios más demandantes del sistema de salud.

“Se generan mayores gastos al sistema y son quienes pagan las cotizaciones promedio por plan de salud más caras. La mayor parte de los desembolsos que una persona realiza a lo largo de la vida en gastos en salud, se producen durante la última etapa del ciclo vital. En Chile ha habido una tendencia hacia el aumento de estos gastos, afectando tanto el sistema público como el privado, pero en mayor medida al público. Esto dado que el sistema de salud privado (Isapres) a través de una declaración de salud o alza de precios intentan evitar o simplemente no admiten a los afiliados de mayor riesgo, por sufrir enfermedades de alto costo o por tener más edad. De esta forma la población adulta se encuentra mayoritariamente en el sistema público de salud (Fonasa)”, acentuó.

Desde el punto de vista de las pensiones, la profesora María José Bosch, mencionó que existen dos tendencias a nivel mundial: se ha elevado la edad de jubilación y la población laboralmente activa entre los 55 y 64 años ha ido en aumento.

“En nuestro país, hoy existe una importante brecha en las pensiones entre hombres y mujeres debido a la alta inactividad, bajos y menores salarios, menor edad de jubilación y mayor esperanza de vida de las mujeres”, complementó.

Con respecto a los cuidados del adulto mayor, se analizó que es la propia familia la que se dedica al cuidado de este grupo de personas, especialmente la mujer, ya que el 86% de las veces el principal cuidador de las personas mayores con dependencia son mujeres.

“A pesar de ello, la capacidad de la familia para cuidar a los adultos mayores está disminuyendo, debido a que las familias también han sufrido una transformación siendo cada vez más pequeñas. Además, cada vez más mujeres trabajan, lo que dificulta el cuidado del adulto mayor, especialmente en los casos de dependencia”, declaró.  

Dado el escenario en el que se encuentra este grupo etario, existe un desafío para las políticas públicas, la familia, la empresa y la sociedad en general; siendo un tema de preocupación para el sistema de salud, de pensiones y para el cuidado del adulto mayor.

“Se deben buscar cubrir las necesidades diferentes de cuidados de los adultos mayores con respecto a la salud y analizar cómo el sistema de salud puede ser sostenible en el tiempo con este envejecimiento de la población. En cuanto a las pensiones, está el desafío de lograr que tanto hombres y mujeres reciban pensiones similares y acorde a los gastos que se llevan en la última etapa del ciclo vital. Por último, respecto al cuidado, se necesitan presentar mayores opciones para los adultos mayores dependientes, para que las mujeres cuidadoras puedan trabajar, y para que los adultos mayores pueden contar con el apoyo físico, económico y emocional que necesitan para tener un envejecimiento saludable”, concluyó María José Bosch.

Para complementar lo expuesto en la jornada, se realizó un panel integrado por el sacerdote Andrés Ariztía de Castro (ver video), Capellán de la Fundación Las Rosas; Augusto Iglesias (ver video), ex subsecretario de Previsión Social y socio de PrimAmérica Consultores, y el doctor Jaime Mañalich (ver video), jefe de departamento de Salud Pública y Epidemiología de la Universidad de los Andes.

“La velocidad de los cambios en el envejecimiento de la población y de los pensionados son de una magnitud que llama tremendamente la atención. Cuando comenzó el sistema de pensiones en 1981 la esperanza de vida de un hombre a los 65 años de edad era de 13 años hoy en día es de 20, por lo que el número de años en promedio que tenemos que pagar de pensión ha aumentado en un 55%. En el caso de las mujeres, antes la esperanza de vida era de 21 años luego de jubilar y hoy es de 30 años, teniendo un aumento de un 43%”, señaló Augusto Iglesias.

Por su parte, Jaime Mañalich agregó que “esta tragedia demográfica es producto de una política demográfica explícita, ya que somos un país donde el control de natalidad se nos pasó la mano. En este momento, se discute en el parlamento una ley de aborto, la cual significaría, y siguiendo la tendencia de otros países, una reducción de la tasa de fertilidad de mujer chilena de 1,8 a 1,4 y un envejecimiento mucho más acelerado de la población, y en ese sentido tenemos que revisar nuestra política demográfica y elevar la tasa de natalidad al menos a 2,2 hijos por mujer”.

Para finalizar, el capellán Andrés Ariztía de Castro, añadió que “más del 80% de los adultos mayores pobres del país están en manos de la mendicidad católica, una gloria para los cristianos y chilenos de buena voluntad, pero una desgracia para un país que tiene ese grupo etario en manos de la caridad. Hay más de 330 mil adultos mayores viviendo completamente solos, viviendo una tortura constante de no tener compañía. La ayuda intrafamiliar y el reconocimiento laboral de quien la cuida es una urgencia brutal”.

Para revisar el estudio completo haz clic aquí