Resumen: tras décadas de inflación persistentemente baja y episodios recurrentes de deflación, Japón parece estar transitando hacia una normalización de precios y de su política monetaria. Desde agosto de 2025, la inflación se ha ubicado en torno a la meta de 2,0% del Banco de Japón, mientras la tasa de política monetaria comenzó a aumentar gradualmente desde fines de 2024 y hoy se encuentra en su nivel más alto en cerca de tres décadas. Sin embargo, esta normalización no ha venido acompañada de una mejora equivalente en las perspectivas de crecimiento, que continúan siendo acotadas debido a restricciones de carácter estructural. Entre ellas destacan el envejecimiento y la baja fertilidad, que reducen progresivamente la disponibilidad de mano de obra; el débil desempeño de la productividad respecto de otras economías; y un elevado nivel de deuda pública, que limita el espacio fiscal para enfrentar nuevas crisis y financiar políticas orientadas al crecimiento. A ello se suma una dimensión que matiza el bajo dinamismo doméstico que es que el ingreso generado por residentes japoneses en el exterior ha adquirido una importancia creciente, reflejada en una brecha cada vez mayor entre el PNB y el PIB. En este contexto, recuperar espacio para la política monetaria convencional constituye una condición necesaria, pero no suficiente, para que Japón retome una senda de mayor crecimiento, lo que requerirá reformas estructurales y políticas públicas en materia laboral, productividad y consolidación fiscal. Al mismo tiempo, la creciente actividad de empresas y capitales japoneses fuera del país abre oportunidades para economías vinculadas con Japón, como Chile, particularmente mediante una mayor atracción de inversión japonesa.
Maximiliano Villalobos
08 de septiembre del 2026