Resumen: pese a la elevada inestabilidad política que ha caracterizado a Perú durante la última década, el país ha mantenido un desempeño macroeconómico relativamente favorable dentro de Latinoamérica. Su crecimiento, inflación, situación fiscal y riesgo soberano muestran resultados comparativamente sólidos, apoyados por instituciones fiscales y monetarias que han logrado mantener su autonomía y continuidad técnica frente a la alta rotación política. A ello se suma una baja volatilidad cambiaria, aunque persisten desafíos importantes, particularmente una elevada informalidad laboral. Sin embargo, esta resiliencia no implica que la inestabilidad política carezca de costos, ya que su persistencia puede dificultar la implementación de reformas y terminar debilitando las mismas instituciones que han permitido preservar la estabilidad. En este contexto, la experiencia peruana muestra que contar con instituciones macroeconómicas sólidas constituye un piso necesario, pero no suficiente, para sostener el crecimiento de largo plazo. Para Chile, que aún mantiene una ventaja institucional respecto de Perú, pero ha mostrado un deterioro significativo en indicadores como la calidad regulatoria, preservar y reforzar estas instituciones resulta especialmente relevante.
Maximiliano Villalobos
05 de octubre del 2026