Hay algo paradójico en las últimas noticias sobre inteligencia artificial. Algunas de las advertencias más severas acerca de sus eventuales consecuencias provienen de quienes participan en su vertiginoso avance. Se habla de sistemas cada vez más autónomos, amenazas para la seguridad, profundas transformaciones del trabajo y hasta de escenarios en que el ser humano podría ver disminuido su control efectivo sobre tecnologías originadas por él mismo. Las reacciones no se han hecho esperar. Para unos, estas voces confirman temores largamente anunciados y justificarían imponer restricciones severas.
Álvaro Pezoa B.
05 de octubre del 2026