Durante demasiado tiempo la discusión sobre el gasto público en Chile pareció desarrollarse bajo el supuesto de que era posible expandirlo siempre. Nuevos programas, beneficios y organismos fueron ampliando, progresivamente, las obligaciones del Estado. Sin embargo, los recursos disponibles no crecieron al mismo ritmo. Después de una década de fuerte expansión, las cuentas fiscales muestran las consecuencias, forzando a enfrentar una realidad que no admite postergaciones.
Álvaro Pezoa B.
06 de octubre del 2026