La democracia atraviesa una paradoja singular: alcanza una extensión inédita mientras exhibe una fragilidad creciente. Votamos, elegimos gobiernos, debatimos públicamente defendemos derechos. Sin embargo, en numerosos países recen la polarización, la desconfianza institucional, el de bilitamiento del espacio público y la sensación de que la convivencia democrática se erosiona silenciosamente desde dentro.
Álvaro Pezoa B.
19 de mayo del 2026