Las investigaciones en torno a la Junaeb han vuelto a poner la corrupción en el centro del debate público. La Fiscalía investiga delitos vinculados a licitaciones del Programa de Alimentación Escolar: fraude al Fisco, falsificación, cohecho, tráfico de influencias y otras irregularidades. Alcanzarían a una empresa proveedora, funcionarios y personeros políticos. Se indagan, entre otros antecedentes, pagos por raciones no entregadas, certificados falsificados y adulteraciones de registros. Todo ello deberá esclarecerse; por ahora, prima la presunción de inocencia.
Tendemos a medir la corrupción en montos de dinero. Siendo grave su pérdida, ella no es lo peor. Cada peso público tiene un destino y detrás de él existe una persona. En la Junaeb hablamos de recursos dirigidos a alimentar a niños y jóvenes, en su mayoría pobres. Se habría, entonces, burlado la finalidad misma para la cual fueron asignados. El dinero importa, pero todavía más el bien humano que con este se debía proteger.
Álvaro Pezoa B.
26 de agosto del 2026