31 de marzo

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Club del Centro Trabajo y Familia abordó la gestión de límites entre trabajo y vida personal

En una nueva sesión del Club Empresas Trabajo y Familia, del Centro Trabajo y Familia del ESE Business School, la profesora y directora del Centro María José Bosch profundizó en uno de los desafíos más relevantes del mundo laboral actual: la gestión de los límites entre trabajo y vida personal, y su impacto en el bienestar y el desempeño organizacional.

Durante el encuentro, se abordó cómo la transformación del trabajo —marcada por la digitalización, el uso intensivo de tecnología y la flexibilidad laboral— ha ido difuminando las fronteras tradicionales entre ambos ámbitos. Esta mayor permeabilidad, lejos de ser neutral, tiene efectos concretos: mayores niveles de burnout, incremento en la rotación y deterioro del desempeño en los equipos.

"Los límites entre trabajo y vida personal no son solo una decisión individual; son una variable organizacional que los líderes pueden y deben gestionar", explicó María José Bosch durante la sesión.

La instancia permitió comprender que los llamados boundaries no responden a un único modelo. Estos pueden ser físicos, temporales y psicológicos, y su adecuada gestión depende del grado de control que las personas perciben sobre ellos. En este sentido, no existe un estilo correcto, sino distintas formas de organizar la relación entre ambos ámbitos —desde perfiles más segmentados hasta otros más integrados—, donde el factor clave es la coherencia entre las preferencias personales y la posibilidad real de llevarlas a la práctica.

Uno de los puntos centrales del conversatorio fue el rol del liderazgo. A partir del modelo de Family Supportive Supervisor Behaviors (FSSB), se destacó que el comportamiento del supervisor directo es decisivo para que las políticas de flexibilidad tengan impacto real. Acciones concretas como mostrar empatía, ajustar cargas de trabajo, modelar conductas y generar soluciones creativas son las que efectivamente reducen el conflicto trabajo-familia y fortalecen el compromiso de los equipos.

La jornada concluyó con una invitación a avanzar desde políticas formales hacia culturas organizacionales que permitan a las personas gestionar sus límites con mayor autonomía. En ese contexto, el encuentro reforzó que el equilibrio entre trabajo y vida personal no es solo un desafío individual, sino una condición clave para el desarrollo sostenible de las organizaciones.