31 de marzo

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Más allá de la tecnología: el ESE reflexiona sobre lo humano en la era de la inteligencia artificial

El ESE Business School de la Universidad de los Andes realizó un seminario que abordó la relación entre la inteligencia artificial y la condición humana, convocando a académicos y referentes del ámbito teológico para reflexionar sobre los desafíos que esta tecnología plantea desde una mirada antropológica, ética y espiritual.

La actividad fue inaugurada por la directora general del ESE, Karin Jürgensen, quien destacó el interés de la Escuela por contribuir activamente a la reflexión sobre la inteligencia artificial en el mundo organizacional. "Queremos asumir un rol en acompañar a las organizaciones en la incorporación de la inteligencia artificial en su quehacer diario", señaló, relevando además el trabajo que han realizado los profesores del ESE para integrar estos temas en sus distintas áreas de enseñanza.

El seminario fue organizado por el Centro de Ética y Sostenibilidad Empresarial y el ESE AI Lab, y moderado por el profesor Patricio Rojas. Contó con las exposiciones de Álvaro Pezoa, director del Centro de Ética y Sostenibilidad Empresarial del ESE; Juan Cristóbal Beytía, Provincial de la Compañía de Jesús en Chile e ingeniero con máster en ingeniería industrial; y Sebastián Urruticoechea, doctor en derecho canónico y capellán de la Universidad de los Andes. La combinación de perfiles, un filósofo, un ingeniero jesuita y un abogado canonista, marcó el tono de una conversación inusualmente profunda sobre tecnología.

Desde un enfoque antropológico, Álvaro Pezoa planteó que la inteligencia artificial no solo representa un avance tecnológico, sino una pregunta de fondo sobre qué define al ser humano. En ese sentido, advirtió que el principal riesgo no es que la máquina se vuelva humana, sino que las personas adopten formas de pensar y decidir cada vez más automáticas, perdiendo capacidad de juicio, sentido y empatía.

A partir de la figura de San José María Escrivá de Balaguer, el padre Sebastián Urruticoechea reflexionó sobre el valor del trabajo como espacio de desarrollo personal y encuentro con otros, destacando que la inteligencia artificial debe entenderse como una herramienta al servicio de ese propósito. En esa línea, subrayó que su uso debiera contribuir a una mayor excelencia profesional y a una mejor calidad de vida, evitando transformarse en un factor de deshumanización.

Por su parte, el padre Juan Cristóbal Beytía abordó el tema desde la espiritualidad de San Ignacio de Loyola, enfatizando la importancia del discernimiento en el uso de la tecnología. Señaló que la inteligencia artificial puede ser un medio valioso en la medida en que contribuya al desarrollo humano, pero advirtió sobre la necesidad de mantener una actitud crítica frente a sus sesgos y limitaciones.

A lo largo del encuentro, se destacó que, si bien la inteligencia artificial es capaz de procesar grandes volúmenes de información y generar respuestas eficientes, carece de elementos esenciales de la experiencia humana, como la conciencia, la responsabilidad y la capacidad de amar. En ese sentido, se reafirmó que la educación y el liderazgo seguirán dependiendo, en lo esencial, de la capacidad de generar vínculos y de comprender en profundidad la realidad.

El seminario permitió abrir un espacio de reflexión sobre el lugar que ocupa la tecnología en la vida personal y profesional, subrayando la importancia de integrarla como un medio que potencie el desarrollo humano, sin reemplazar aquello que es propiamente esencial de la persona.